La flor de la Lila

María González Corrales



Había una vez,... en un reino muy lejano, un rey que se puso muy enfermo. Por palacio habían desfilado enfermeros, curanderos, hechiceros, magos,...y nadie encontró un remedio que curara al enfermo. Un buen día apareció en palacio un hada que decía saber cuál era la cura para la enfermedad del rey: necesitaban conseguir la flor de la lila.

El rey, que ya lo había intentado todo, mandó al mayor de sus tres hijos en busca de esta flor, pues era su única esperanza. El hijo mayor cogió comida y bebida, se montó en un caballo y marchó. Después de varios días de cabalgar sin parar el hijo mayor se encontró con una viejecita miserable por el camino, y decidió parar a preguntar:
- ¡Oye, vieja!- dijo el hijo mayor.- ¿Tú no sabrás dónde puedo encontrar la flor de la lila?.
- ¡Ay niño, que vieja y sola estoy! ¿Tendría algo de comida para mi? Tengo hambre.- contestó la anciana.
- ¡No!- gritó el hijo mayor y se alejó cabalgando.

Pasaban las semanas y el hijo mayor no regresaba, entonces con mucha pena el rey mandó a su hijo mediano a la búsqueda de la mágica flor. El hijo mediano cogió comida y bebida, se montó en un caballo y partió. Después de varios días de cabalgar sin parar el hijo mediano se encontró con una viejecita miserable por el camino, y pensó que sería buena idea parar y preguntar:
- ¡Buenas viejecita! Ando en busca de la flor de la lila, ¿me podrías ayudar?- preguntó el hijo mediano.
- ¡ Ay niño, que vieja y sola estoy! ¿Tendría algo de comida para mi? Tengo hambre.- contestó la vieja.
- ¡No, me queda poca y es para mí!- dijo el hijo mediano mientras se alejaba.

Continuaron pasando las semanas sin noticias de los hijos mayores y el rey empeoró; entonces, muy disgustado, envió en busca de la flor al único hijo que le quedaba, el pequeño. El hijo pequeño cogió comida y bebida, subió en un caballo y se puso en marcha. Cuando llevaba varios días cabalgando se encontró en el camino con una miserable anciana y se paró a preguntar:
- ¡Buenos días! Mi padre está muy enfermo y ando buscando la flor de la lila, ¿podría ayudarme?.- preguntó el hijo pequeño.
- ¡Ay niño, que vieja y sola estoy! ¿Tendría algo de comida para mi? Tengo hambre.- dijo la miserable anciana.
- Tengo agua, un poco de pan, un poco de queso y algo de carne, pero lo puedo compartir contigo.- contestó el pequeño hijo del rey.

Se sentaron juntos y compartieron todos los alimentos. Entonces la anciana le contó al niño que debía de seguir cabalgando por varios días hasta encontrar una gran cascada en la cima de la montaña. Bajo la cascada, detrás de la cortina de agua se hallaba la flor que buscaba. El hijo pequeño escuchó todo lo que le dijo la anciana y emprendió la marcha.

Al cabo de varios días, el hijo menor, encontró la cascada, trabajando muy duro, e intentando no caer al agua, consiguió la flor y muy contento se puso de regreso a casa, cuando por el camino se encontró con sus dos hermanos:
- ¡Mirad hermanos, mirad! ¡La he conseguido, he conseguido la flor!- gritaba de ilusión el hermano menor. Pero sus hermanos mayores, celosos de que el más pequeño hubiese conseguido la flor, y llenos de rabia y de odio arremetieron contra él, y uno de ellos en la pelea lo mató. Y entre los dos, con unas cañas que había en el camino lo enterraron. Volvieron a casa con la flor y el padre mejoró.

Un pastorcito que paseaba tranquilamente por allí se sentó junto a las cañas y tuvo la idea de hacer una flauta. Una vez acabada se dispuso a tocarla, y … al acercarse la flauta a la boca ésta empezó a entonar:

"Pastorcillo, pastorcillo no me dejes de tocar,
que mi hermano me mató por la flor de la lila"
El pastor llegó al pueblo sin parar de tocar la melodía. Y comprobó que tenía propiedades curativas … pues un cojo que paseaba por allí y se paró para escuchar la canción de repente, comenzó a andar sin ningún problema, ambos quedaron perplejos ante este acontecimiento, pensaban que era un milagro. No sabían por qué había ocurrido, asique fueron a la casa del ciego del pueblo, para ver si la flauta era realmente mágica. El pastor tocó de nuevo la melodía:
"Pastorcillo, pastorcillo no me dejes de tocar,
que mi hermano me mató por la flor de la lila"
Y de nuevo, volvió a ocurrir un milagro, el ciego podía ver, todos estaban asombrados, y maravillados con la flauta.
Rápidamente se corrió la voz de que existía una flauta mágica que curaba a la gente, y esto llegó a oídos del rey, quien hizo que trajeran al pastorcillo para ver si eso era cierto, pues si él se curaba definitivamente, sería una flauta mágica de verdad.
El pastor llegó al palacio, y el rey le pidió que por favor tocara la melodía una vez más.
"Pastorcillo, pastorcillo no me dejes de tocar,
que mi hermano me mató por la flor de la lila"

El rey se quedó helado, le había parecido escuchar la voz de su hijo pequeño saliendo de la flauta. El rey se sintió bien, no se encontraba enfermo, estaba curado.
Uno de los hermanos arrebató la flauta al pastor, diciendo que todo era una farsa, y se dispuso a tocarla:

"Hermanito, hermanito no me dejes de tocar,
porque tú me mataste por la flor de la lila".

El rey completamente se dio cuenta de todo lo que había ocurrido, y desolado pidió al pastor que lo llevara al sitio donde se encontraba la tumba de su hijo. El pastor obedeció y condujo al rey hasta el lugar. Cuando se hallaban ante ella tocaron de nuevo la canción:
"Pastorcillo, pastorcillo no me dejes de tocar,
que mi hermano me mató por la flor de la lila"
Y apareció una viejecita miserable, un hada, que con su varita mágica hizo aparecer de la tierra al hijo pequeño vivo. El rey, llorando, abrazó a su hijo menor y desterró para siempre a sus dos hijos mayores.





La Flor de la Lila, es un cuento que lleva narrándose casi 100 años, desde 1918. Desde entonces hasta ahora, se han creado multitud de versiones sobre este cuento, incluso en otros países como Argentina, está la versión de la flor de lirolay.

Esta versión llego a mis oidos cuanto tenía apenas 6 ó 7 años, y era cantada por un cura de extremadura en algunos campamentos. Me parece interesante compartirla, ya que aparte de ser un cuento tiene una importante melodía, que cuando es recitada, para quien la escucha se queda fácilmente con ella en la cabeza. Puede ser algo triste, aunque tiene un final feliz en este caso, pero a los niños les encanta, es mágico.
También me parece una buena idea enseñar a los niños, cuentos y canciones de antaño, continuar la historia en el tiempo, aunque siempre cambie la versión un poco, lo importante es que no es olvidado. Es algo similar al trabajo que realizaban los juglares hace muchos años. Deberíamos hacer lo mismo para que las canciones, cuentos,etc, que conocemos no caigan en el olvido.

Es importante que los niños entiendan el significado, y que entiendan la metáfora escondida, ya que toda canción y cuento infantil lleva detrás de sí un mensaje, una parte didáctica.


A la hora de llevar a cabo el enseñársela a los niños, puede ser muy interesante que el profesor haga de narrador, y los alumnos canten la canción, tratando de entonar, o buscando juegos para hacerlo más divertido, como por ejemplo, que la mitad de la clase diga "pastorcillo" la otra mitad siga "pastorcillo", la primera "no me dejes de tocar", la otra mitad "que mi hermano me mató" y la primera mitad "por la flor de la lila", pueden buscarse varios juegos distintos para que los niños presten más atención y estén atentos y ansiosos de que llegue su momento. Por experiencia, sé que siempre están deseando que llegue la parte de la canción, canten o no, ya que es una melodía muy bonita.