Tengo una muñeca vestida de azul

(Gema Teresa Fernández Sánchez..... 3ºN)

La psicopedagoga musical Violeta Hernsy de Gainza considera las canciones como el alimento musical más importante que recibe el niño. La canción reúne los elementos básicos de la música: el ritmo, la melodía y, generalmente, la armonía. Por esa razón son muy importantes para los niños.
Las canciones no sólo tienen un valor estético, también tienen un valor educativo por los mensajes que transmiten. Es decir, las canciones alimentan el sentido rítmico, los pensamientos y los sentimientos.
En ese sentido, la selección de las canciones nos exige como maestros y maestras un análisis de qué tipo de personas queremos formar, ya que los niños y niñas son como esponjas que van absorbiendo lo que van repitiendo y van interiorizando los valores o antivalores, sentimientos, pensamientos que se van expresando en las canciones.

LETRA DE LA CANCIÓN
Tengo una muñeca vestida de azul
con su camisita y su canesú;
la saqué a paseo, se me constipó,
la tengo en la cama
con mucho dolor.

Y esta mañanita me dijo el doctor
que le dé jarabe con un tenedor.
Dos y dos son cuatro,
cuatro y dos son seis,
seis y dos son ocho y
ocho dieciséis.

Y ocho veinticuatro,
y ocho treinta y dos,
ánimas benditas me arrodillo yo.

COMENTARIO Y ANÁLISIS MUSICAL
Cuando los niños empiezan la Educación Primaria se abre ante ellos una etapa llena de novedades: tienen muchos libros, más maestros/as, más asignaturas... y entre las materias nuevas está la música. Llegan con mucha ilusión y ganas de aprender, se sienten muy motivados y una de las primeras cosas que hacen es cantar. Pero hacer música no sólo comporta el aspecto vocal sino unos contenidos más amplios: el desarrollo de nuevos conocimientos como las audiciones de música clásica; el aprendizaje de un lenguaje musical indispensable para familiarizarse con la música escrita; y la participación en danzas o bailes tradicionales y modernos que ayudan a adquirir buena coordinación rítmica e integración en un grupo.
La propuesta didáctica es que Tengo una muñeca vestida de azul se trabaje con alumnos de primer ciclo de Educación Primaria, en especial con los del primer curso.
Y es que una de las actividades que más motiva a los escolares es cantar. La canción es el eje vertebrador de todo el aprendizaje musical que va a venir después, y con ella se produce la participación más directa y también más gratificante (recordemos que mientras más pequeños son nuestros alumnos, menos vergüenza y reparo tienen a la hora de mostrar sus habilidades).
Para que se pueda llevar a cabo el aprendizaje de la canción es necesario crear, en la medida de lo posible, una atmósfera tranquila, de escucha atenta, de silencio y de respeto. Con la canción se establece una cohesión y una disciplina de grupo que busca una única expresión, pues los alumnos tienen que seguir una misma dirección e integrar su voz con las de los demás; no se ha de pretender, al menos en un principio, buscar individualidades (que seguro irán surgiendo), sino que todas las voces formen parte del grupo.
A la hora de cantar es importante tener en cuenta una serie de factores que pueden influir en la correcta interpretación de una canción tales como: relajar los músculos faciales y del cuello, controlar la dicción de las palabras, buscar una intensidad adecuada del tono de voz o respirar de forma correcta sin cortar frases, etc.
Desde un punto de vista metodológico, para enseñar la canción el primer paso sería, como ya hemos apuntado con anterioridad, crear un ambiente relajado y de silencio. Una vez conseguido esto, el maestro, o sea, nosotros, cantaría la canción un par de veces. Los niños tendrían que escuchar sin interrumpir y si creen sabérsela, podrían acompañarla siguiendo con los labios pero sin voz, para familiarizarse con la entonación y no entorpecer el aprendizaje de sus compañeros. Cuando la canción se haya escuchado en su totalidad, se explicará el significado de las palabras nuevas (por ejemplo, "canesú") y se cuidará su dicción a fin de que dichas palabras se pronuncien adecuadamente.
El maestro/a iniciará el aprendizaje de la canción cantándola verso a verso para que los niños repitan cada verso varias veces hasta que lo memoricen, enlazándolo progresivamente con los siguientes hasta terminar la estrofa. Se realizará el mismo proceso con la segunda estrofa que, una vez aprendida, unirán a la primera y así hasta interpretar toda la canción.
Cuando ésta se haya aprendido, los niños cantarán solos y el maestro/a los escuchará: de esta forma se podrá determinar el grado de memorización y entonación que han alcanzado. Un recurso que puede servir de gran ayuda es acompañar la canción de gestos, ya que esta referencia les sirve para recordar con más facilidad las palabras que integran la canción.
Es importante que las canciones aprendidas se vayan cantando a lo largo del curso (ésta sería sólo una de las muchas que aprenderían), para facilitar y asentar su memorización y por ser motivo de satisfacción y alegría. No olvidemos que a los alumnos les gusta cantar y siempre están motivados para hacerlo; el hecho de cantar y de participar de forma colectiva en una actividad hace que la sientan y la vivan como algo lúdico.

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